
Por un lado, “La tierra que nos sueña. Historias de niñas, niños y jóvenes que migran” se erige como un poderoso homenaje a la antropóloga Valentina Glockner Fagetti, cuya obra transformó la manera de entender la migración infantil en México y América Latina. El libro reúne 13 historias escritas por académicas, abogadas, periodistas y escritoras que visibilizan a niñas, niños y adolescentes no como sujetos pasivos, sino como protagonistas de sus propias trayectorias.
Durante la presentación, las investigadoras Verónica Macías Andere, Rosalba Elizabeth Rivera Zúñiga y Karla Villaseñor Palma coincidieron en la urgencia de escuchar estas historias y convertirlas en acciones concretas:
“El llamado… es no dejar que los adultos decidan la vida de las niñas y los niños migrantes”, señaló Macías Andere.
La obra, subrayaron, no solo narra, sino también denuncia y propone una mirada desde la dignidad y la justicia social, fiel al legado de Glockner.
En un giro hacia lo fantástico, pero igualmente profundo, la escritora Lola Ancira presentó “Los colmillos del muertito”, un libro ilustrado que introduce por primera vez la figura de un niño vampiro mexicano de origen otomí, explorando el llamado “terror rural”.
A través del personaje de Pablito, la autora construye una historia que transita entre lo oscuro y lo humano, abordando dualidades como vida y muerte, día y noche, bondad y maldad. Inspirada en La voz de la sangre de Gabriela Rábago Palafox, Ancira apuesta por una narrativa que combina tradición, identidad y simbolismo.
“Se trata de abrazar eso monstruoso que es nuestro… y hacer todo lo posible por protegerlo”, explicó la autora sobre el sentido de su obra.
Ambas presentaciones confirmaron que la literatura no solo entretiene, sino que también cuestiona, denuncia y transforma. En la FENALI 39, las historias —ya sean reales o fantásticas— invitan a mirar de frente las realidades más complejas y a imaginar nuevos mundos posibles.

