
Su proyecto, “Importancia ecológica de isópodos terrestres en México”, pone en el centro a organismos poco visibles, pero fundamentales para los ecosistemas, al destacar su papel en la descomposición de materia orgánica y el equilibrio ambiental.
Además, el universitario recibió mención honorífica en la categoría Multimedia con “Macrodactylus: entre la plaga y la grandeza”, un trabajo que explora el doble papel de este insecto: como especie considerada plaga en ciertos contextos agrícolas, pero también como parte esencial de la biodiversidad.
El certamen, organizado por la Sociedad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología, reunió a jóvenes talentos que buscan acercar la ciencia a la sociedad mediante proyectos innovadores.
Para Adrián, este logro no es aislado. Con siete años de trayectoria en esta competencia, ha construido un historial destacado: dos medallas de platino, dos de oro, cuatro de plata, tres de bronce y una mención honorífica, consolidándose como uno de los exponentes más constantes en divulgación científica.
Más allá de los premios, su mensaje es claro: “La ciencia debería ser para todos. Todos podemos ser parte de este tipo de proyectos”.
Su historia refleja cómo la curiosidad, el compromiso y la divulgación pueden convertir el conocimiento en una herramienta accesible para transformar la manera en que entendemos el mundo natural.

