
Con una calificación de 9.75, la BUAP destacó por tres pilares clave: su calidad académica, la alta empleabilidad de sus egresados y el reconocimiento que mantiene entre especialistas y empleadores. Este resultado no solo confirma su prestigio, sino que refuerza su papel como referente educativo en el centro del país.
El ascenso de la BUAP en este ranking no es casualidad. La universidad ha apostado de forma sostenida por una amplia oferta académica, el fortalecimiento de la investigación científica y un firme compromiso social, factores que han sido determinantes para su posicionamiento.
Además, la evaluación del CIDAU —con casi 20 años de trayectoria— considera indicadores como salario de egresados, tasa de inserción laboral y percepción académica. En todos estos rubros, la institución poblana mostró un desempeño competitivo frente a otras universidades del país.
Este reconocimiento llega en un momento clave, donde miles de jóvenes buscan opciones confiables para su formación profesional. En ese contexto, la BUAP se consolida no solo como la máxima casa de estudios en Puebla, sino como una apuesta segura para quienes buscan calidad, prestigio y oportunidades reales en el mercado laboral.

