
Actualmente, sólo 6 por ciento de las investigadoras adscritas al SNII en la BUAP pertenece a esta área, mientras que cerca del 19 por ciento se desempeña en ingeniería y tecnología. De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, para alcanzar una participación equitativa en carreras STEM en el país se requiere la incorporación de al menos medio millón de mujeres más, lo que subraya la urgencia de impulsar vocaciones científicas desde edades tempranas.
Más allá de las cifras, las historias detrás de estos logros revelan factores clave como la sororidad, el acompañamiento familiar y las redes de apoyo institucional. La doctora Janani Diliegros Godines, investigadora del Instituto de Física de la BUAP, destaca que el respaldo de su familia, su pareja y servicios como el Círculo Infantil universitario han sido determinantes para consolidar su carrera en el desarrollo de materiales para energía solar.
En el ámbito estudiantil, Valeria Rocha García, única mujer en ganar el primer lugar en las Olimpiadas Estatal y Femenil de Física, demuestra que la sororidad puede marcar el rumbo vocacional. Hoy, como estudiante de Física en la BUAP, replica ese apoyo al asesorar a nuevas generaciones.
Por su parte, la doctora Iraís Bautista Guzmán, reconocida con la beca L’Oréal-UNESCO-Conacyt-AMC, subraya que ser madre o científica no debería ser una elección excluyente. “Debemos generar mejores condiciones para que las mujeres no tengan que postergar sus proyectos de vida”, afirma.
Las científicas de la BUAP coinciden: visibilizar referentes, fortalecer apoyos y abrir más espacios es indispensable para que más niñas y mujeres encuentren en la ciencia no sólo una carrera, sino un proyecto de vida.

