
Frente a uno de los mayores desafíos ambientales del siglo XXI —la contaminación por plásticos—, estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) desarrollaron una alternativa biotecnológica que transforma residuos altamente contaminantes en un insumo útil para la agricultura. Gracias a este proyecto, representarán al estado en la competencia nacional ENACTUS México 2026.
Leonardo Garduño Rouin y Luis Ángel Martínez Isidoro, alumnos de la Licenciatura en Comercio Internacional de la Facultad de Administración, crearon Ecovermis, un biofertilizante líquido orgánico obtenido a partir de la degradación de plásticos mediante un proceso biotecnológico innovador, el cual ya cuenta con una solicitud de patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
La iniciativa surge como respuesta al crecimiento acelerado de los residuos plásticos, cuya degradación puede tardar cientos o miles de años, afectando ecosistemas, salud humana y cadenas alimentarias. “Nuestra patente protege todo el proceso: desde el tratamiento y gestión de los plásticos hasta la obtención del biofertilizante”, explicó Garduño Rouin.
De residuo a recurso productivo
El proyecto comenzó en 2020, cuando los jóvenes exploraban el cultivo de plantas en botellas de plástico. Sin embargo, advirtieron que esta práctica solo prolongaba la vida de un material cuya producción mundial se disparó de 2.3 millones de toneladas en 1950 a más de 400 millones en la actualidad. La inquietud los llevó a replantear su enfoque y apostar por una solución de fondo.
Así nació un proceso basado en el uso de larvas del escarabajo Tenebrio molitor, conocido como gusano de la harina. Durante su etapa larvaria, estos organismos consumen grandes cantidades de plástico y, mediante su metabolismo, lo transforman en excrementos ricos en compuestos orgánicos y nutrientes. El sistema permite degradar poliestireno, poliuretano y poliéster de baja densidad.
Ecovermis, además, contiene quitina, un componente que fortalece las raíces, incrementa la resistencia de las plantas ante patógenos y favorece la recuperación del suelo. El biofertilizante ha sido probado con éxito en cultivos de lechuga, jitomate cherry, fresa, higo, agave y cactáceas, con resultados alentadores.
Economía circular y reconocimiento nacional
El modelo de negocio de Ecovermis se basa en la economía circular: los estudiantes instalaron puntos de recolección de residuos plásticos y orgánicos, principalmente en el Complejo Cultural Universitario, para valorizar y reducir desechos mientras generan un producto con impacto ambiental positivo.
La propuesta ha sido reconocida en diversos espacios. Obtuvo el Premio UNITEC a la Innovación Tecnológica para el Desarrollo Social 2025, en la categoría de Proyecto; el tercer lugar del Premio Municipal de la Juventud 2025; y participó en el Bootcamp Re-Inventa el Campo 2025, de la Fundación Bayer. Actualmente compite en Santander X Explorer y se prepara para representar a la BUAP y al estado en ENACTUS México 2026.
El proyecto recibió acompañamiento de la Incubadora de la Dirección de Innovación y Transferencia de Conocimiento de la BUAP, donde los jóvenes fortalecieron desde la parte técnica hasta la consolidación del emprendimiento como microempresa.
“Cualquiera puede lograr lo que se proponga si tiene pasión y determinación. No hay retos imposibles cuando se lucha por los sueños”, afirmó Garduño Rouin.
Actualmente, Ecovermis se encuentra en fase de validación y busca expandir su alcance. El producto se comercializa a través de redes sociales —Facebook, Instagram y TikTok— bajo el nombre del proyecto, así como vía telefónica al 22 11 80 21 91, consolidándose como una propuesta joven que combina ciencia, emprendimiento y compromiso ambiental.

