Estudiantes de la BUAP transforman la adversidad en triunfo y conquistan medalla nacional en tiro con arco
La precisión no siempre nace del primer disparo. En el tiro con arco, como en la vida universitaria, el acierto es resultado de la constancia, la disciplina y la capacidad de aprender de la derrota. Así lo demostraron Fernando Castellano Lara, Uriel Hernández Huerta y Leonardo Noé Pérez Martínez, estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), quienes lograron subir al podio nacional tras convertir un tropiezo en motor de superación.
El interés por este deporte olímpico surgió de distintas fuentes, pero con un punto en común: la inspiración a distancia. Fernando, estudiante de octavo semestre de Derecho, encontró la motivación al observar la destreza de los arqueros en los Juegos Olímpicos; Uriel, recién egresado de Ingeniería Mecatrónica, creció entre películas y series; mientras que Leonardo Noé, alumno de tercer semestre de Contaduría Pública, dio sus primeros pasos impulsado por los videojuegos. La BUAP fue el espacio donde esa admiración se transformó en práctica deportiva de alto rendimiento.
Compaginar entrenamientos con estudios universitarios representó uno de sus mayores desafíos. Los tres coinciden en que la organización personal y el respaldo institucional —a través de ajustes académicos y permisos especiales— fueron determinantes para mantenerse en el alto rendimiento sin descuidar su formación profesional. “Es un sacrificio, pero vale la pena cuando haces algo que realmente te apasiona”, comparte Fernando.
El esfuerzo rindió frutos en la Universiada Nacional 2025, realizada en la propia BUAP, donde el equipo obtuvo la medalla de bronce por equipos, un logro que cobró un significado especial al conseguirse en casa. A este resultado se suman otras preseas obtenidas por Fernando y Uriel en olimpiadas nacionales y competencias estatales, así como la creciente experiencia competitiva de Leonardo Noé, quien a sus 19 años ya acumula medallas en torneos universitarios.
Sin embargo, el camino hacia el podio no estuvo exento de dificultades. Una derrota sufrida hace dos años en una competencia regional marcó un punto de inflexión para el equipo. Lejos de desmotivarlos, el revés les enseñó a mantener los pies en la tierra y a redoblar esfuerzos. “Nos hizo entender que siempre hay alguien mejor y que no se puede bajar la guardia”, reflexiona Uriel.
Hoy, los tres arqueros comparten un mensaje claro para quienes se sienten atraídos por este deporte: la edad, la experiencia previa o el miedo inicial no son obstáculos definitivos. Con disciplina, confianza y acompañamiento, aseguran, cualquier meta es alcanzable.
Tres historias distintas, una misma pasión y un objetivo compartido: demostrar que en la BUAP el talento, respaldado por esfuerzo y perseverancia, siempre encuentra su blanco.


Estudiantes de la BUAP transforman la adversidad en triunfo y conquistan medalla nacional en tiro con arco