
La doctora María de los Ángeles Moyaho Bernal, responsable del proyecto, explicó que este enfoque permite obtener datos cuantitativos sobre la reducción del estrés, a diferencia de los métodos tradicionales que dependen de cuestionarios subjetivos sobre el comportamiento del menor, como llanto o movimientos. “Buscamos evidencia objetiva para optimizar la atención y reducir el número de citas necesarias para completar un tratamiento dental”, indicó.
El proyecto impacta directamente en la eficiencia de los tratamientos pediátricos, ya que un niño con miedo dental podría requerir hasta ocho citas para completar su atención, mientras que con sedación controlada y seguimiento de estrés, las sesiones se reducen a cuatro. La sedación se aplica únicamente cuando existe fobia o ansiedad extrema, tras la valoración del historial clínico y en situaciones de urgencia.
Para recolectar los datos, se toma saliva del piso de la boca mediante jeringa antes y después del procedimiento, y las muestras son analizadas en el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) usando espectroscopia de Raman, técnica de alta precisión para identificar niveles de cortisol.
El proyecto se encuentra actualmente en fase de recolección de muestras, hasta diciembre. Posteriormente, se evaluará el impacto de la sedación y se definirá un protocolo específico para los pacientes pediátricos de la clínica de la Facultad de Estomatología.
El equipo está conformado por anestesióloga, odontopediatra especialista en sedación, doctora en manejo de conducta y un estudiante encargado del proyecto, quienes trabajan junto con investigadoras y un alumno de Maestría en Estomatología, así como con los doctores Jorge Castro Ramos y Héctor Nahum Chavarría Lizárraga del INAOE.
La investigación representa un avance pionero en México, al combinar odontología pediátrica, anestesiología y tecnología de biomarcadores, para ofrecer un tratamiento más seguro, eficiente y menos estresante a los niños.

